9 Septiembre 2026
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Agro

FONDENEX apoya a las plataformas contra el biometano

Agro

9 de Septiembre de 2026

FONDENEX apoya a las plataformas contra el biometano

Planta biometano / Archivo

 

Ante la concentración que se celebró el 7 de septiembre en las puertas del teatro romano de Mérida por el colectivo STOP BiometaNO Extremadura, FONDENEX manifiesta su apoyo tanto a dicha concentración como a su oposición a la construcción de este tipo de plantas en Extremadura.

 

FONDENEX ya ha presentado alegaciones contra el proyecto de Monterrubio de la Serena, a escasa distancia de la localidad de Helechal, que procesaría 51.250 toneladas anuales y en breve lo hará contra el proyecto cercano a Badajoz, que pretende transformar 100.000 toneladas.

 

FONDENEX basa su oposición a este tipo de plantas en:

 

1. Circulación de camiones cargados con todo tipo de residuos orgánicos (alperujo, estiércol, suero concentrado, purín porcino, etc..) por nuestras carreteras y atravesando núcleos urbanos, con emisión de malos olores porque el sellado de las cajas de los vehículos se deteriora con el tiempo.

 

2. El CO2 separado de la corriente de biogás en la etapa de upgrading será emitido a la atmósfera. Se trata de dióxido de carbono de origen biogénico, procedente de la degradación anaerobia de materia orgánica. También se emiten otros gases de combustión.

 

3. Las fugas a lo largo de toda la cadena -recogida, transporte, almacenamiento, digestión, uso del digestato- son tan grandes que, en conjunto, las emisiones del biometano son equivalentes a las de los combustibles fósiles.

 

4. Gran consumo de agua de estas plantas. Una planta que procese 50.000 toneladas anuales tiene un gasto de 7.500 litros diarios.

 

5. Riesgo sobre el agua y el suelo. Si el digestato no se trata ni se aplica siguiendo las buenas prácticas, puede haber percolación hacia los acuíferos y alteraciones profundas de los suelos agrícolas.

 

6. En los proyectos se recomienda una distancia de estas plantas de dos kms de cualquier núcleo urbano. Es un reconocimiento implícito que este tipo de instalaciones genera molestias a las poblaciones cercanas: ruidos, tráfico de maquinaria pesada, malos olores, contaminación lumínica, etc…

 

7. Hay gases de nitrógeno, compuestos sulfurados, olores intensos… Las medidas de lavado de cisternas y depósitos reducen el problema, pero no lo eliminan. La literatura médica recoge riesgos respiratorios significativos incluso a 5–10 km de algunas instalaciones.

 

 

¿El biometano es la única salida para gestionar los residuos orgánicos? Pues no, en absoluto. La biometanización no elimina los residuos». Aproximadamente sólo un 5 % de lo que entra en la planta se convierte en biometano. El resto sigue siendo un residuo que hay que gestionar bien.

 

Las plantas de biometano transforman alperujo, purines, estiércol, en biogás, pero el nitrógeno no desaparece: se convierte en amonio, más soluble y más fácil de filtrar hacia los acuíferos. La experiencia en Alemania, Francia o Dinamarca muestra que hasta el 90 % del N y del P del estiércol original permanece en el digestato, que suele volver a las granjas o a las parcelas cercanas, aumentando el riesgo de contaminación difusa.

 

El ciclo del biogás se sostiene sobre piensos importados, agua local y subsidios públicos, convirtiendo un residuo ganadero en un negocio energético sin resolver la contaminación difusa. Por cada metro cúbico de biometano producido, miles de litros de agua se mezclan con purines y se devuelven al territorio en forma de digestato, acumulando nutrientes en suelos y acuíferos.

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